Acaso el mar

 

 

en alta mar temblaron sus ropajes  sus telas de dolor

traían en sus bolsas las semillas y los ruidos

el recuerdo de los padres del caos de toda la neblina

para que no se desdibujaran los adioses

restos acorralados que dejaran disueltas

hasta nunca más sus sangres

 

no sabían qué iban a encontrar en otro puerto

imaginaban estrépito de grúas

rezaban por sus ojos

cuando las luces tamborileaban las escamas

y la arena temblaba tan abajo

que se oía el crujir de las sienes

 

ahora era este mar

no aquel que les dejaba olores y recetas de quedarse

barcas y redes que no se despidieron

 

este otro mar         

el del abismo donde tuvieron que olvidar las uvas

poner sus llaves en algunas estrellas

 

cuando se internaron en la historia de otra tierra

pisaron rieles anduvieron caminos

desabrocharon cada hueso para que se clavara en el surco

para que se doblara en la puerta

 

cuando se descubrieron como extraños

llenaron sus manos con la memoria de sus vidas

múltiples gaviotas entre la resaca

de las aguas vivas de la pobreza

 

las rocas todavía guardan fechas   nombres

el mar que las descubre arroja plañideras

corre desnudo hasta las huellas que pierden sus olvidos

 

sus nombres que no pueden zarpar

que encuentro ahora cuando salgo a saber

cuando me importa lo que me han dejado

en esas piedras        aguardando mi atisbo

 

Roberto Bianchi

 

Mención Especial del Concurso Literario “Historias y poemas del mar”

organizado por la Liga Marítima Uruguaya